Clases individuales y personalizadas en Valencia
Poder asistir a cursos de repaso y clases particulares en Valencia es un activo importante en muchos aspectos de la vida académica para la educación de nuestros hijos.
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Juan Jose Mouly – 28/4/2026 ― A pesar de mi escasa experiencia como padre quiero comentar el apoyo que recibimos Mari Carmen, mi mujer, y yo por parte de la dirección de Centros de Estudios Burjasot CEB con mi hijo Raúl de 10 años.
Las clases particulares fueron una grata decisión
El curso pasado Raúl no iba bien en los estudios y comenzamos a plantearnos cambiarlo de colegio pero para recuperar y poder sacar el curso adelante lo llevamos a una academia de clases particulares en Valencia CEB. Lo que no esperábamos mi mujer y yo es que aparte de recuperar todas las asignaturas el director de la academia le hiciera un pequeño estudio sobre las aptitudes de mi hijo y el resultado fue sorprendente, el problema de Raúl con los estudios es que no estaba motivado y necesitaba un plan académico más dinámico.
Los resultados no tardaron en aflorar
Fue a partir de ahí cuando decidimos cambiar a mi hijo a un colegio inglés pero existía el hándicap del idioma ya que Raúl, a pesar de haber seguido cursos particulares de inglés desde pequeño su nivel no era apto para un colegio bilingüe. Fue entonces cuando la academia CEB nos propuso un curso intensivo de tres meses para intentar pasar la prueba para que lo admitieran en alguno de estos colegios ingleses en la ciudad de Valencia.
El esfuerzo fue positivo y dio resultado, a Raúl lo admitieron en prueba durante un mes en un colegio ingles en el Plantio que finalmente la superó. Mi hijo ha terminado el curso con todo aprobado pero lo más sorprendente es que el nivel de inglés es muy bueno hasta el punto que en este momento es capaz de ver películas en Internet en ingles sin ningún tipo de problemas. Fue una apuesta dura pero muy satisfactoria.
¿Son rentables o productivas las clases particulares?
Cuando un hijo empieza a flojear en los estudios, es normal que salten todas las alarmas. Una de las primeras soluciones que se nos viene en mente es contratar clases particulares. Pero antes de dar ese paso, conviene hacerse una pregunta esencial: ¿realmente es la mejor solución o simplemente un parche?
La respuesta, como casi siempre, es que depende. Las clases particulares pueden ser una herramienta muy interesante o una pérdida de tiempo y dinero si no se canalizan bien.
Las ventajas prácticas de las clases particulares
Uno de los grandes puntos fuertes de las clases particulares es la atención individualizada. En un aula con 20 o 30 alumnos, el profesor no puede adaptarse al ritmo de cada niño. Sin embargo, en una clase particular, todo gira en torno a él: sus dudas, su ritmo y sus dificultades.
Esto permite algo importante: detectar y corregir lagunas concretas. Muchas veces el problema no está en lo que se está estudiando ahora, sino en conceptos básicos mal aprendidos en cursos anteriores. Un buen profesor particular puede identificar esos fallos y reconstruir la base.
Además, el entorno más cercano favorece la confianza. Hay niños que en clase no preguntan por vergüenza o miedo a equivocarse, pero en privado se sueltan mucho más.
Aún hay otro aspecto clave que a menudo se pasa por alto: un buen profesor no solo enseña la materia, sino que ayuda a desarrollar hábitos de estudio. Saber organizarse, resumir, entender lo que se estudia, eso vale más que cualquier explicación puntual.
Los inconvenientes de las clases particulares que conviene observar
Como puedes imaginar, no todo son ventajas. El primer punto, y el más importante: si el niño no pone de su parte, las clases no hacen milagros. Si el problema es falta de interés, desmotivación o ausencia de disciplina, el profesor particular puede poco más que repetir lo que ya pasa en clase.
También existe el riesgo de crear dependencia. Algunos alumnos se acostumbran a que alguien les resuelva todo, y en lugar de ganar autonomía, la pierden.
Otro factor importante es elegir bien. No todo el que sabe una materia sabe enseñarla. Un mal profesor puede incluso empeorar la situación, generando más rechazo o confusión.
Y, por supuesto, está el coste económico, que no siempre es pequeño. Por eso conviene tener claro si realmente se está invirtiendo en una solución o simplemente probando suerte.
Algunos consejos o ideas a tener en cuenta para contratar clases particulares
Aquí está la esencia de todo. Antes de contratar nada, hay que identificar por qué el niño no va bien en los estudios. En la mayoría de los casos, el problema suele encajar en uno de estos tres supuestos:
Falta de base, no entiende bien los conceptos y se va quedando atrás.
Falta de hábito de estudio, sabe, pero no estudia o no sabe cómo hacerlo.
Desmotivación o bloqueo emocional, no conecta con lo que estudia o hay algo más detrás.
Cada uno de estos casos requiere una decisión distinta. Y aquí es donde muchas familias no deciden lo correcto: aplican la misma solución para problemas diferentes.
Entonces, ¿clases particulares o no? La respuesta correcta es: sí, pero solo cuando están bien canalizadas.
Si el problema es de comprensión o base, las clases particulares pueden marcar un antes y un después.
Si el problema es de actitud o hábitos, serán solo un apoyo, pero no la solución.
Y si hay un componente emocional, habrá que buscar soluciones más allá de lo académico.
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Interés cultural:
406 - Por otra parte, al aprender alemán, tienes acceso directo a las obras originales de figuras como Goethe, Nietzsche, Kant, Einstein y Beethoven.
♦ Unas notas de interés ►
Si estás pensando en contratar clases particulares, lo más sensato es hacerlo como una prueba. No lo plantees como algo indefinido, contrata solo un periodo de 1 o 2 meses para analizar si realmente hay cambios.
Reflexiona esta idea: un buen profesor particular no es el que el niño «necesita siempre», sino el que consigue que cada vez lo necesite menos. Porque al final, el objetivo no es que apruebe un examen, sino que aprenda a valerse por sí mismo.