No todos los cursos son éticos
· Análisis sobre la polémica de los cursos de prostitución en Valencia y la importancia de proteger la dignidad humana frente a ofertas laborales que se aprovechan de la necesidad y la vulnerabilidad social.
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5/1/2026 ― Denunciado en Valencia un curso de prostitución ofreciendo «empleo garantizado». La Policía ha recibido una denuncia por la organización de un curso de prostitución en Valencia que se promocionaba con la promesa de ofrecer «empleo garantizado» al finalizar la formación.
La prostitución no puede convertirse en una oferta laboral
En plena crisis económica, las ideas para generar ingresos o encontrar trabajo surgen desde los sectores más inesperados. Bajo este planteamiento, Brandom Morales ha decidido «combatir la crisis» ofreciendo un tipo de empleo muy particular.
Morales imparte lo que denomina «Cursos básicos de prostitución profesional», asegurando que quienes los completen tendrán trabajo garantizado, ya sea en los dos prostíbulos que él mismo regenta o como profesores de futuros cursos. Una propuesta que, en tiempos difíciles, ha despertado una notable atención.
Cursos de formación sin ética ni moral
Según el organizador, ya hay cerca de 100 personas inscritas, casi todas hombres y mayores de edad. El curso dura ocho días consecutivos, con clases teóricas y prácticas, y cuesta 100 euros. En el temario teórico se incluye historia de la prostitución, legislación vigente y un análisis económico del sector en España. Las clases prácticas abordan nociones de kamasutra y recomendaciones relacionadas con las preferencias de posibles clientes.

La polémica no se ha hecho esperar. Las autoridades están analizando si tanto el curso como la oferta de empleo pueden constituir una incitación a la prostitución, lo cual está penado por la legislación española.
El Gobierno valenciano ha intervenido, tras conocer estos datos, trabaja para detener la actividad y evitar la difusión de su publicidad.
Análisis sobre los cursos de formación de la prostitución y la oferta de empleo
La precariedad puede empujar a muchas personas a aceptar caminos que, en circunstancias normales, jamás contemplarían. Y ahí es donde surge el verdadero problema: cuando alguien aprovecha la necesidad ajena para convertirla en un mecanismo de sometimiento, disfrazando de «oportunidad» lo que en realidad es una pérdida de dignidad.
La libertad de cada individuo no consiste solo en poder elegir, sino en poder hacerlo sin coacciones económicas o emocionales. Cuando la necesidad extrema se convierte en el motor de decisiones tan delicadas como la prostitución, ya no estamos ante una elección libre, sino ante una renuncia forzada. Utilizar la vulnerabilidad de las personas para empujarlas hacia prácticas que no desearían en otro contexto es, en esencia, una forma de explotación.
La dignidad y la libertad humana: dos derechos inalienables
La sociedad debe ser especialmente firme ante estas situaciones: no todo lo que se presenta como «trabajo» es un empleo digno, y no todo curso formativo es una oportunidad real. La dignidad humana no puede ponerse a la venta, ni ofrecerse como moneda de cambio. Es responsabilidad colectiva impedir que el hambre, el paro o la desesperación se conviertan en puertas hacia actividades que degradan la libertad y la integridad de quienes buscan simplemente sobrevivir.
En tiempos difíciles, más que nunca, debemos recordar que las personas no son mercancía y que sus necesidades jamás deberían servir de excusa para normalizar prácticas que las reducen, las exponen o las utilizan. La dignidad no puede ser una «opción laboral». Es un derecho que debe protegerse por encima de cualquier crisis.
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Aspectos interesantes sobre los cursos de alemán ― Este idioma puede parecer una opción minoritaria ya que da la sensación que es una lengua con poca salida laboral, en cambio, lo primero que sorprende es cuando podemos comprobar que es la lengua más hablada en Europa.
151 - Aprender alemán te ofrece la posibilidad de estudiar en estas instituciones de prestigio y obtener títulos reconocidos a nivel internacional.
♦ Unas notas de interés ►
La polémica generada por los cursos de prostitución en Valencia abre un debate necesario sobre los límites éticos en tiempos de crisis. No se puede permitir que la vulnerabilidad económica se convierta en una herramienta para empujar a las personas hacia prácticas que, en otras circunstancias, nunca aceptarían. Llamarlo «empleo» o «formación» no cambia la realidad de que, cuando una oferta nace del aprovechamiento de la necesidad, deja de ser una elección libre para convertirse en una forma de presión encubierta.
La dignidad humana no es negociable. Ningún contexto económico, por difícil que sea, justifica transformar la desesperación en negocio. La sociedad debe mantener una postura firme frente a cualquier iniciativa que utilice las carencias de las personas como puerta de entrada a actividades que las reducen, las exponen o las degradan.
Proteger la libertad real conlleva garantizar opciones laborales dignas, no normalizar aquello que erosiona la integridad individual. La crisis pasará, pero las consecuencias de mancillar la dignidad pueden durar toda una vida.
